- En «El mensaje de la esfinge», Graham Hancock y Robert Bauval desafían el vínculo de la Esfinge con Khafre, citando evidencia débil y desajustes faciales.
- El análisis del geólogo Robert Schoch sugiere la erosión del agua, que data de la esfinge a alrededor de 10.500 a. C. cuando el Sahara estaba más húmedo.
- Los monumentos de Giza reflejan el cinturón y las estrellas de Orion, que reflejan la antigua cosmología egipcia.
- La forma de león de la esfinge puede representar la edad de Leo (alrededor de 10,500 a. C.) y la mítica «primera vez».
- Los autores especulan conocimiento oculto debajo de la Esfinge, insinuando una civilización avanzada perdida.
En «El mensaje de la esfinge: una búsqueda del legado escondido de la humanidad«Graham Hancock y Robert Bauval se embarcan en una hinchable odisea intelectual, desafiando la sabiduría convencional sobre los orígenes y el propósito de la necrópolis de Giza. Con el carisma de los narradores experimentados y el rigor de investigadores meticulosos, tejen una narrativa que es tan violenta como es controvertida.
El libro comienza con una vívida representación de la gran esfinge, un colosal centinela que ha mirado hacia el este a través de la meseta de Giza durante milenios. Hancock y Bauval pintan una imagen de un monumento que es majestuoso y enigmático, su rostro desgastado con testimonio del paso del tiempo y el ascenso y la caída de las civilizaciones. Se profundizan en los diversos nombres de la Sphinx, desde el árabe «Abul-Hol» (padre del terror) hasta el antiguo «hor-em-akhet» egipcio (Horus en el horizonte) y exploran el rico tapiz de mitos y creencias que lo han rodeado a lo largo de la historia.
Luego, los autores dirigen su atención a la teoría predominante de que la esfinge fue construida por Faraón Khafre alrededor del 2500 a. C. Diseccionan meticulosamente la evidencia que respalda esta afirmación, revelando sus fundamentos inestables.
Primero, al reconocer la semejanza entre la cara de la Esfinge y la estatua de Khafre, Hancock y Bauval argumentan que esto es una prueba de autoría insuficiente. Destacan la falta de inscripciones contemporáneas que atribuyen la Esfinge a Khafre y cuestionan la confiabilidad de la estela Thutmosis, que contiene solo un fragmento de su nombre.
En segundo lugar, los autores presentan los hallazgos del artista forense Frank Domingo, quien concluyó que la cara de la esfinge no coincide con la estatua de Khafre. Esto desafía la vista ortodoxa y abre la puerta a interpretaciones alternativas.
El argumento más convincente del libro radica en la evidencia geológica presentada por el geólogo Robert Schoch. Su análisis de los patrones de erosión de la Esfinge revela que son consistentes con la exposición prolongada a fuertes lluvias, no la erosión del viento y la arena típica de la meseta de Giza. Esto sugiere que la Esfinge podría ser miles de años mayor de lo que se pensaba anteriormente, que se remonta a una época en que el Sahara no era un desierto.
Si la Sphinx fuera erosionada por la lluvia, implicaría la existencia de una civilización que anterior a la historia conocida, capaz de construcción monumental. Esto desafía la línea de tiempo establecida de la civilización humana e invita a un replanteamiento radical del pasado de la humanidad.
Hancock y Bauval proponen que los monumentos de Giza no son simplemente tumbas o templos, sino más bien un diagrama astronómico sofisticado. Argumentan que:
- Alineaciones de estrellas: Los cuatro ejes de la Gran Pirámide están alineados con estrellas específicasincluidos el cinturón de Orion y Sirius, que tenían una importante importancia religiosa y simbólica para los antiguos egipcios. Esto sugiere un intento deliberado de conectar el monumento al cosmos.
- La teoría de la correlación de Orion: Los autores presentan la teoría de la correlación de Orión, que postula que el diseño de las tres pirámides refleja el patrón de las tres estrellas en el cinturón de Orion. Argumentan que esta alineación fue intencional y que las pirámides fueron diseñadas para representar el «reino» celestial de Osiris en la tierra.
- La edad de Leo: Los autores sugieren que la esfinge, con su forma de león, se construyó como un marcador equinoctial para la edad de Leo, que comenzó alrededor de 10,500 a. C. Esto respalda aún más su argumento para una fecha de construcción mucho más temprana.
Los autores profundizan en el antiguo concepto egipcio de Zep Tepi, la «primera vez», una edad de oro mítica cuando los dioses gobernaban la tierra. Proponen que los monumentos de Giza son una manifestación física de este concepto, un «mensaje» codificado en piedra para preservar el conocimiento y la sabiduría de una civilización perdida.
Basándose en las profecías de Edgar Cayce, los autores sugieren que una cámara oculta, o «Salón de Records», se encuentra debajo de la esfinge, que contiene los secretos de la «primera vez». Argumentan que esta cámara podría tener la clave para comprender los verdaderos orígenes de la civilización humana.
«El mensaje de la Esfinge» es un trabajo estimulante que desafía a la humanidad para reconsiderar su comprensión de la historia antigua. El llamado de Hancock y Bauval para un enfoque más abierto para estudiar el pasado es valioso. Instan a las personas a mirar más allá de los límites de la erudición tradicional y considerar la posibilidad de que los monumentos de Giza puedan contener secretos que podrían remodelar su comprensión de la civilización humana.
Si uno está de acuerdo o no con sus conclusiones, el trabajo de Hancock y Bauval es un testimonio del encanto duradero de la necrópolis de Giza. Los misterios de la esfinge y las pirámides Continúe cautivando la imaginación humana e inspira a las personas a buscar respuestas a las preguntas fundamentales de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.
Mira este video sobre el libro de Graham Hancock y Robert Bauval «El mensaje de la esfinge: una búsqueda del legado escondido de la humanidad»
Este video es de la Channel de BrightLearn en Brinkeon.com.
Las fuentes incluyen: